27 de noviembre de 2011



Pienso que eres maravilloso, una persona distinta y diferente en un mundo de monotonía. Podría quedarme todo el día soñando despierta, ya que ahora es una de las pocas cosas que suelo hacer. Podría pensar todo el día en ti, la verdad es que vivir de recuerdos me encanta, aunque sea patético, lo sé, pero solo de recuerdos bonitos.
Eres como una mañana calurosa en pleno invierno, la parte dulce del caramelo más amargo, o tal vez ese claro en medio de una tortuosa tormenta, siempre inoportuno, pero de todas formas encantador.
Una vez me preguntaste que es lo que podía ver en ti, sinceramente, no lo sé, y creo que nunca llegaré a entender del todo lo que vi ; será ese ‘’je ne se quoi’’ tuyo, que no he podido encontrar en nadie más.
La pregunta idónea sería, ¿qué buscas tu en mi? Llevo un año intentando averiguarlo, y sigo sin ningún avance en esta investigación. Yo por ti movería montañas, secaría mares, y hasta robaría la propia luna. Y ni si quiera eso sería suficiente.
Tú llenas mis máximas, agotas mis mínimos, alcanzas mis ilusiones, que llegan hasta su punto más álgido antes de caer en picado, eres así, como una montaña rusa, en la que no dudaría en montar una vez más.

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